Con motivo del 35 aniversario de su fundación (1976), o más bien como excusa, el grupo de música de raíz o folk bilingüe, como le gusta definirse, Acetre, ha realizado sendos conciertos en las salas más emblemáticas de Extremadura: el Gran Teatro de Cáceres y el Teatro López de Ayala de Badajoz (concierto al que asistí en un aforo abarrotado y entusiasmado). Si bien, en su actuación realizó algunos guiños a su trayectoria más pasada, cuando el grupo aún no se había quitado el pelo de la dehesa, tiempos donde primaba la polifonía sobre los arreglos musicales, deleitándonos (sobre todos a sus seguidores de toda la vida) con temas de los vinilos “Extremadura en la Frontera” (título que fue toda una manifestación programática de lo que sería su camino), “Ramapalla” y “De Maltesería”, para lo que contó con la colaboración de un antiguo componente del grupo, en realidad la gala de Acetre se pudo considerar más bien una pre-presentación del CD que saldrá a la luz en primavera, adelantándonos varios de sus nuevos trabajos, oídos los cuales algunos ya estamos ansiosos de adquirir. Pero sobre todo, la mayor parte de los temas interpretados en una brillante actuación, que para gozo de los asistentes tuvo una duración de más de dos horas y aún así se nos hizo corta, provenían de los compactos “Dehesario”, “Barrunto” y “Canto de Gamusinos”, obras cumbre de Acetre, donde su director, se consagra no sólo como intérprete creativo sino también como gran compositor, habiendo tenido la virtud de haber hecho que la música tradicional sea en la actualidad verdaderamente popular, siendo estupendamente acogida por todo tipo de público, lo que es un mérito digno de agradecer por los que amamos el folklore y por los que hemos luchado por dignificar este mundo y por darlo a conocer, como también es digno de agradecer su labor investigadora, como la que llevó a cabo en el seno del grupo de investigación G.I.F.O., que valientemente echó luz, puso de relieve y descubrió matices del folklore oliventino, hasta entonces excesivamente españolista y que había olvidado sus raíces lusas. En ese marco nació el grupo folklórico “La Badana”, auténtico grupo etnográfico, que aunque ya no exista fue un aliciente para otros grupos que clamaban un nuevo folklore de inspiración costumbrista, auténtico y sencillo, que trasmitiera no uniformidad sino diversidad y sobre que no estuviera al servicio de ninguna autoridad externa. Su labor y su acogida han convertido a Acetre en referente y emblema de la música folk de Extremadura. Gracias de nuevo y felicidades.

El Guadiana y La Luna, fuentes de inspiración