miércoles, 26 de enero de 2011

Acetre, 35º Aniversario

Con motivo del 35 aniversario de su fundación (1976), o más bien como excusa, el grupo de música de raíz o folk bilingüe, como le gusta definirse, Acetre, ha realizado sendos conciertos en las salas más emblemáticas de Extremadura: el Gran Teatro de Cáceres y el Teatro López de Ayala de Badajoz (concierto al que asistí en un aforo abarrotado y entusiasmado). Si bien, en su actuación realizó algunos guiños a su trayectoria más pasada, cuando el grupo aún no se había quitado el pelo de la dehesa, tiempos donde primaba la polifonía sobre los arreglos musicales, deleitándonos (sobre todos a sus seguidores de toda la vida) con temas de los vinilos “Extremadura en la Frontera” (título que fue toda una manifestación programática de lo que sería su camino), “Ramapalla” y “De Maltesería”, para lo que contó con la colaboración de un antiguo componente del grupo, en realidad la gala de Acetre se pudo considerar más bien una pre-presentación del CD que saldrá a la luz en primavera, adelantándonos varios de sus nuevos trabajos, oídos los cuales algunos ya estamos ansiosos de adquirir. Pero sobre todo, la mayor parte de los temas interpretados en una brillante actuación, que para gozo de los asistentes tuvo una duración de más de dos horas y aún así se nos hizo corta, provenían de los compactos “Dehesario”, “Barrunto” y “Canto de Gamusinos”, obras cumbre de Acetre, donde su director, se consagra no sólo como intérprete creativo sino también como gran compositor, habiendo tenido la virtud de haber hecho que la música tradicional sea en la actualidad verdaderamente popular, siendo estupendamente acogida por todo tipo de público, lo que es un mérito digno de agradecer por los que amamos el folklore y por los que hemos luchado por dignificar este mundo y por darlo a conocer, como también es digno de agradecer su labor investigadora, como la que llevó a cabo en el seno del grupo de investigación G.I.F.O., que valientemente echó luz, puso de relieve y descubrió matices del folklore oliventino, hasta entonces excesivamente españolista y que había olvidado sus raíces lusas. En ese marco nació el grupo folklórico “La Badana”, auténtico grupo etnográfico, que aunque ya no exista fue un aliciente para otros grupos que clamaban un nuevo folklore de inspiración costumbrista, auténtico y sencillo, que trasmitiera no uniformidad sino diversidad y sobre que no estuviera al servicio de ninguna autoridad externa. Su labor y su acogida han convertido a Acetre en referente y emblema de la música folk de Extremadura. Gracias de nuevo y felicidades.




El Guadiana y La Luna, fuentes de inspiración

jueves, 20 de enero de 2011

Fronteira: Caminhos de Ferro

Abundan en las zonas rurales de Portugal las estaciones de trenes como las de Fronteira, adornadas con paneles de azulejos, como abundan éstos en todo el territorio, siendo uno de los mayores patrimonios culturales del país, convirtiéndose en un icono nacional. El azulejo ha asumido un papel importante en la arquitectura ferroviaria lusa, confiriendo personalidad al sencillo edificio y dando a conocer al viajero recién llegado aspectos importantes de la cultura, la historia y la forma de vida local. Los paneles de azulejos de la abandonada estación de trenes de Fronteira, que encarnan escenas de la vida rural alentejana en el primer tercio del siglo XX, son representaciones realistas de fuerte sentido escénico que llegan a conmovernos. Nada trasmite el edificio por sí mismo y azulejos como éstos saturan los rincones portugueses, pero en este espacio, continente y contenido están en perfecta armonía y nos trasmiten musicalidad.

Al estado de abandono contribuye sin duda la falta de funcionalidad, es decir, el hecho de que no se utilice como estación de trenes al no pasar ya el ferrocarril por esta zona y que no se haya recuperado para otros usos como acertadamente ha ocurrido con otras estaciones de la zona. La cantidad de obras de estas características también parece contribuir a no valorar su cualidad. No quiero pensar que el hecho de haber sido construidos durante el período de dictadura del Estado Novo, dónde el azulejo de las estaciones asumió la función de trasmitir los valores del estado, una vida campesina idílica y un nacionalismo basado en el uso y abuso del folklore (de tal forma que el término llega a ser peyorativo) haya ayudado también a cierto abandono. Espero que el camino a la modernidad no destruya el espíritu portugués tan apegado a sus tradiciones que tan bien han sabido conservar, recuperar y trasmitir hasta este momento.



Alto Alentejo: buscando la sencillez

Recorriendo el Alto Alentejo, desde Portalegre subimos a Castelo de Vide, callejeamos por las encrespadas cuestas del barrio medieval que se extiende al pie de su castillo y para reponer fuerzas disfrutamos de la cocina casera alentejana a base de bacalao y carnes a la brasa. La bruma matinal que envolvía como un velo las montañas de la Sierra de San Mamede, da paso a una tarde abierta conforme bajamos por los hermosos valles surcados por las recién nacidas riberas, presentándose el verde paisaje en toda su exuberancia. Por su belleza y fecundidad no extraña la presencia humana desde tiempos prehistóricos.

La romanización también ha dejado abundantes vestigios y en Monforte admiramos por su bella sencillez el puente romano sobre la Ribeira Grande. En Crato nos detenemos ante la compacta fortaleza de Flor de Rosa, hoy pousada, antaño castillo, convento y palacio ducal construido en diversas épocas que conforman un conjunto ecléctico pero armonioso que exhala espiritualidad, recogimiento en su interior y ascensión en el exterior a lo que contribuye la hilera de cipreses que apuntan al cielo y que nos conducen a su entrada. Pero dejamos las grandes obras, ya que mi pasión por las cosas sencillas nos hace encaminarnos a Fronteira, pequeña población de evocador topónimo, propio de zona rayana, linde de moros y cristianos primero, y de lusos y castellanos después. Aquí pregunto a un vecino por la estación de de trenes. El amable y extrañado paisano me indica que está cerrada, que ya no está en servicio, lo que contribuye a aumentar la nostalgia que me produce todo lo relacionado con los ferrocarriles. Ante mi insistencia me orienta a la perfección y allí nos encaminamos, en busca de la estaçao dos caminhos de ferro.