jueves, 12 de diciembre de 2013

Otoño en Badajoz - Puente de Cantillana





Atum, el dios del otoño, el dios solar egipcio identificado con el sol de poniente, con el sol que va hacia las entrañas de la tierra para ocultarse, nos bendice con sus tenues pero cálidos rayos; aunque soslayados ya,  aprovechamos su benignidad a primerísimas horas de una tarde otoñal, dando un paseo por los parques (como el de la Legión en Badajoz) y zonas verdes periurbanas de nuestra ciudad. Nos invade una satisfacción casi infantil escuchar quejarse las hojas secas que caídas ya, arrastramos con nuestros pies. Visualmente también nos seduce y sosiega contemplar las hojas que aún penden de los árboles iluminadas a contraluz por el sol que caído nos proporcionan cálidos colores amarillentos y anaranjados. Un mundo y momento mágicos que intentamos inmortalizar. El hechizo se completa con el sonido y la visión de recoletos estanques que a distintas alturas están unidos por pequeñas casadas; ideales para practicar con la cámara el efecto seda, dando la sensación el agua, de estar congelada. 



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Demandando escenas y paisajes de otoño, sin duda, motivos muy fotogénicos, nos salimos de la zona urbana y pateamos rutas verdes periurbanas. Andando por la ribera del río Gévora próximo ya a Badajoz y a su desembocadura en el Guadiana, nos topamos con el abandonado puente de Cantillana, de tiempos de Carlos V. Otro motivo bien fotogénico donde se conjugan la naturaleza agreste del río y la construcción humana que lo salva. A su fotogenia contribuye su decadencia, aunque tal cosa no contribuya a su belleza. Y es que, fotogenia y belleza no son la misma cosa. Fotogenia es el producto de una íntima relación entre el fotógrafo y el motivo de su obra, y la belleza… la belleza es algo que aunque intrínseco y connatural al sujeto, a la misma no favorecen ni las huellas de la vejez y ni el abandono.  

lunes, 11 de noviembre de 2013

Georgia





Tener la experiencia de un viaje se me antoja como la mano que te ha tocado jugar en una partida de cartas. Siguiendo con la metáfora, un país o una región sería una baraja formada por muy diferentes naipes de distinto valor y significado. Yo, como viajero, nunca voy a tener todas las cartas de la baraja en mis manos. Ni aún teniendo toda la baraja en mi mano me haría una imagen “real” de mi visita pues mi percepción siempre estará mediada por mi estado anímico y otros factores emocionales que a su vez, en un proceso de ida y vuelta, pueden estar influidos por lo que veo, experimento y siento; el caso es que aún tocándote en suerte cartas muy buenas, puedes perder la partida. Ves solamente un puñado de cartas y de esa visión infieres el resto de la baraja. Se podría decir entonces que siempre tendrás una imagen distorsionada del país visitado, pero el hecho objetivo es que las cartas que te han tocado forman parte de esa  baraja.

Georgia está fuera de toda ruta turística convencional española y me atrevería a decir europea. El interés por viajar a Georgia podría ser actualmente comercial o económico, es decir para establecer negocios en un país que quiere ser europeo; o tal vez cultural o educativo, para realizar o asistir a cursos y programas financiados por la Unión Europea en países en vías de desarrollo; o tal vez político, para intervenir como observador en las elecciones de una nación de poco rodaje democrático; o simplemente para visitar a algún familiar o amigo español que por circunstancias de la vida ha echado allí raíces y es la oportunidad de conocer un lugar que se nos presenta como lejano y extraño.
 

Difícil hacerse de una visión holística en tan corto viaje. Cómo esbozar un boceto y no caer en la caricatura. Georgia, como baraja de cartas, se me muestra desgastada y ajada, abatida y mustia. Aun así, algunos naipes se ven lustrosos, como esa baraja que tenemos formada por los desechos de varias, con cartas muy usadas y otras nuevas. Ese contraste entre lo viejo y lo nuevo, entre la apatía y los deseos de modernidad y progreso, se palpa en todos los aspectos de la vida en Georgia; conviven justos. Desde Madrid, hacemos escala en Estambul. El jolgorio de los turistas que se quedan en la ciudad de Constantino el Grande ha desaparecido. En la puerta de embarque a Tiflis las caras, mayoritariamente de hombres vestidos de negro riguroso,  son adustas, serias. La compañera de asiento, ni española ni georgiana, me comenta con acento que los hombres del avión tienen aspecto mafioso. En el pequeño pero moderno aeropuerto de Tiflis, de madrugada, las tiendas de recuerdos están abiertas, pero…sin ningún pudor, algunas de las dependientas, oscuras y hurañas, están dormidas y no quieren ser molestadas; mal te atienden. ¿Será la herencia negativa del colectivismo soviético? Entro en otra tienda… y nada que ver, todo amabilidad y buen trato; la dependienta incluso me permite pagar en euros; ¿influirá el color del vestir en el comportamiento y el carácter de las personas?  La joven dependienta no viste de forma llamativa pero su aspecto contrasta significativamente con el resto. 

Ese contraste también se da en el clima: la agradable temperatura subtropical a orillas del mar Negro ¿quién lo diría? que propicia kiwis, caquis y plátanos en todos los jardines y huertos de las viviendas de la región de Ayaria, choca con el frío de las cumbres nevadas del Cáucaso que avistamos desde la playa.

 Allí me dirijo, a la pequeña república autónoma de Ayaria (Adjaria), territorio que formó parte de la Cólquida, país del vellocino de oro, patria de Medea. Un minibús nuevo y bien equipado nos espera para atravesar el país de este a oeste. Tampoco en el parque móvil hay término medio; buenas marcas y coches nuevos e incluso de lujo contrastan con los viejos coches low cost fabricados en la Europa del Este. No podemos decir nuestro chofer sea mal conductor, pues destreza hay que tener para comer pipas con una mano y con la otra al volante adelantar un camión en una curva; las vacas andando tranquilamente por la carretera añaden emoción. Comprobaremos que esa forma temeraria de conducir no será una excepción. La avenida que une el aeropuerto con Tiflis se llama George Bush; tal vez el honor se deba a que el mandatario estadounidense habló con Putin durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín para  que cesara el hostigamiento a Georgia. Y es que no hace mucho, 2008, que los tanques rusos se paseaban por ciudades georgianas como Gori, la patria chica de Stalin.  Las hostilidades han cesado pero no olvidemos que las heridas de guerra son difíciles de cerrar. En nuestra memoria siguen retumbando los nombres de Abjasia y Osetia. También Ayaria, el lugar de mi destino, se declararía en rebeldía reclamando su separación, para posteriormente reintegrarse a Georgia con autonomía de gobierno.

 
Batumi, la capital de Ayaria, se nos presenta como una ciudad moderna y bella; una auténtica perla a orillas del Mar Negro. Me sorprende la hermosura de esta ciudad de 120.000 habitantes (menos de medio millón están censados en la República Autónoma de Ayaria). Da gusto pasear por sus parques y jardines, por sus plazas y avenidas, por las callejuelas del viejo Batumi con los viñedos que nacen en las aceras y se van emparrando en los balcones y ventanas de las casas. Se ven grupos de turista, por sus atuendos, posiblemente de origen turco. No enumeraré sus monumentos aunque sí referiré que la Torre del Alfabeto (Georgia tiene un alfabeto propio) de 130 metros de altura ha sido diseñado y construido por ingenieros españoles. Visitaremos la universidad, al estilo de un palacete zarista al servicio de los estudiantes hijos de proletariado, otra posible herencia, esta positiva, de la dominación rusa.

 
 
No me resisto a entrar en una iglesia ortodoxa. La atracción que sobre mí ejercen es indomable. Sus olores, sus ritos, sus cantos…Pronto nos llamarán la atención sobre nuestro comportamiento un tanto… distendido para un templo. Y es que, un grupo de españoles, no pasa desapercibido en Georgia.

 
Menos desapercibidos pasamos Kobuleti, ciudad donde nos hospedamos, destino turístico en verano, pero totalmente deshabitado en otoño. Los hoteles que jalonan la kilométrica costa están totalmente vacíos. En el nuestro, un pequeño hotel flamantemente nuevo y limpio, solamente está ocupada una habitación, la nuestra. El ambiente no puede ser más familiar y agradable, desde la joven hija que nos sirve de intérprete en inglés hasta la abuela que nos preparará sabrosos platos caseros de la cocina local a base de pescado del Mar Negro y khachapuri, y de postre, suculentos dulces de boda con espeso café turco o chais (té) abundantemente cultivado en esta zona. Hablar de hospitalidad es quedarse corto; por desgracia en el idioma castellano la palabra familiaridad, como tantas hermosas palabras de nuestro vocabulario, va adquiriendo connotaciones negativas.

 
La hospitalidad y la afabilidad constituyen una buena baza. Pero hay otras que he de referir, por la sorpresa que nos ocasionan, por el choque cultural que nos causan, aunque tal vez no dejen de ser sino anécdotas. Por ejemplo, miramos con asombro a varios hombres de riguroso negro, tal vez cuatro o cinco, paseando agarrados del brazo, en fraternal fila, silenciosos, sigilosos; parece que los hombres georgianos tienen una curiosa relación de confraternidad y antagonismo muy marcada, bien reflejada en sus bailes folklóricos… y en la realidad. El antagonismo, la rivalidad masculina, también es una carta que nos ha tocado jugar en este viaje. En un masivo restaurante, la fiesta terminó como en una película del oeste, con botellazo en la cabeza incluido, puñetazos e involucrándose hasta quien parecía no tener nada que ver, con la asistencia de una ambulancia y varios coches de policía, alguno con pistola en mano y otros reduciendo borrachos a base de descargas eléctricas. ¿Anécdota o despedida a la georgiana? Cartas marcadas que forman parte sin duda de otras barajas, en mayor o menor medida, pero también de ésta.

Georgia, una partida que ha merecido la pena jugar.

domingo, 11 de agosto de 2013

Andar y Ver. Curtidores de Fez



“En el zoco de los curtidores, el interés técnico sobrepasó la satisfacción estética. Desde la entrada nos acometió, agresivo, un hedor incalificable, un olor a podredumbre, que despedían conjuntamente los distintos baños: los de quitar los pelos, los de curtir, los de teñir, los de aclarar, qué sé yo más. El olor era espantoso; el suelo, también, grasiento y sucio que daba gusto. En la planta baja, una docena de depósitos servían para el curtido; en uno de ellos, un hombre con las piernas y los brazos desnudos, a pesar del frío incisivo, metido hasta la rodilla en el líquido negro y hediondo, raspaba las pieles para quitarle los pelos. /…/ Arriba, pues, había otra tanda de depósitos, también una docena, donde se teñían las pieles, que salían de los baños con hermoso y vivo color amarillo, ese amarillo que tanto luce en las babuchas “fassi”. Desde las azoteas pudimos divisar otros talleres vecinos donde otros artesanos hollaban en unas cubas llenas de tintorro la extraña vendimia de sus pieles purpúreas. Luego, todos esos cueros se ponían a secar en las azoteas, donde hacían grandes y caprichosas manchas bicolores sobre las paredes blancas de la vieja ciudad. Es este un espectáculo extraordinario, irreal, que me recordó el principio del Satyricon de Fellini. /…/ talleres donde en pleno siglo XX siguen curtiendo las pieles como lo hacían diez siglos ha unos moros más desdichados que los esclavos en la antigüedad”.
De “El collar de la Península” -  Georges Demerson



El que fuera consejero cultural de la embajada francesa en España, Georges Demerson (hispanista especializado en el extremeño de Ribera del Fresno, Juan Meléndez Valdés), fotografía con palabras en “El collar de la Península”, las emociones que yo humildemente intento trasmitir con fotografías. Su lema, el lema de la generación del 98, “andar y ver”, intento hacerlo mío.

viernes, 12 de abril de 2013

Etnografía/Fotografía



 Malinowski, padre de la antropología moderna, acuñó el concepto “magia del etnógrafo”, consistente en captar el espíritu indígena, iluminando las sombras, enfocando lo borroso, poniendo de relieve lo oculto, con el fin de trasmitir/traducir a su propia cultura la cultura nativa, haciéndola comprensible y ofreciendo al tiempo la visión del nativo y su propia visión, interpretando de forma holística los datos recogidos a través de la observación participante. El etnógrafo, con su texto, ha de tener la habilidad “mágica” de evocar en el lector, es decir de suscitar en su imaginación, las sensaciones y emociones vividas por él como antropólogo y por los participantes de la cultura objeto de su estudio.


  En un paralelismo entre etnografía y fotografía, entre texto e imagen,  la magia del fotógrafo ha de consistir en expresar “algo” con la imagen. Pero la cámara capta, no interpreta. Parafraseando al fotógrafo y escritor Robert Caputo, “nuestras imágenes deben evocar otros sentidos a parte de la vista”. Sentidos y sensaciones son parte de la experiencia al contemplar ese objeto o lugar que llamó nuestra atención como fotógrafo hasta tal punto de querer inmortalizar ese instante. Con el revelado, el fotógrafo tiene que lograr que la imagen dramatice lo que él quiere expresar,  que en definitiva han de ser sus propios sentimientos y emociones. Mágico y mítico se nos presenta hoy en día el revelado anagógico, el cuarto oscuro, el olor de los productos químicos y la aparición paulatina de la imagen en el papel. Pero no menos mágico es el post procesado digital, cuyo resultado es la interpretación personal que contribuye al punto de vista que en un instante tuvo el fotógrafo y hace revivir en otros.


jueves, 24 de enero de 2013

Piornal, San Sebastián 2013



20 de enero. Piornal celebra su fiesta mayor, San Sebastián, coincidiendo en domingo este 2013, lo que facilita la visita de foráneos. El reloj de la torre de la iglesia marca las 12 horas y si bien la ciclogénesis explosiva también ha afectado al valle del Jerte azotándolo con lluvia y viento, el cielo encapotado se resiste a precipitarse, habiéndose salvado de la lluvia los momentos cumbres de la fiesta. La plaza está abarrotada; la iglesia también. En el atrio de la iglesia, límite entre el espacio sagrado y el profano, se concentra la mayor tensión.  Niños disfrazados de jarramplas, ajenos a la tensión, contenida o no, que les rodea, juegan interiorizando inconscientemente la cultura popular de su pueblo, imitando con diversión  a sus mayores. (“Sebastián valeroso hoy es tu día, todos te festejamos con alegría”).



Hace doce horas exactamente, al filo de la media noche, escuchábamos con emoción el canto de las alboradas entonadas por mujeres procesionando por las calles de Piornal. Su afinamiento, las paradas y silencios en algunas estrofas y el alargamiento y deje peculiar en otras nos sobrecoge; al estremecimiento de nuestro espíritu ayuda el singular canto del niño que repite (“al niño que repite que le diremos, que este santo bendito le suba al cielo”).

En el atrio, “la quinta” de Jarramplas también entona con canto desgarrador y etílico algunas “alborás”, pero de forma jocosa y con letras burlescas. Increpan al fotógrafo que agarrado a una columna del pórtico intenta la mejor perspectiva y le dedican una copla: “le amarraron a un tronco y allí le dieron, la muerte con saetas, verdugos fueron…”



Se está celebrando la Misa Mayor a San Sebastián. Momentos antes ha procesionado escoltado por las mozas ataviadas con trajes tradicionales. Los brazos de las andas han sido subastados y la imagen entra definitivamente en el templo, del que al finalizar el acto religioso saldrá el ansiosamente anhelado Jarramplas. (“Salga usted Jarramplas no tenga miedo, que cuando usted salga todos corremos”).



Jarramplas sale ante el alboroto general y casi antes de cerrarse tras de sí las puertas de la parroquia, comienzan los disparos, de nabos y de fotografías. El aire se llena de adrenalina, de salpicaduras de nabos al chocar contra la careta de Jarramplas y de pequeños cristales de hielo; la nevada que comienza contribuye a aumentar la magia del momento (“a los veinte de enero cuando más hiela sale un capitán fuerte a poner bandera”).

Con su tambor recorre plazas y calles. Es vitoreado y animado por los amigos más allegados. Éstos, a modo de hermandad, lo auxilian cuando necesita ayuda y descanso; es el momento en que Jarramplas tira las baquetas al aire y cesa la lluvia de nabos. Le quitan la careta y le limpian la cara, formando un circulo impenetrable a su alrededor, símbolo de la cohesión social de su generación, de su quinta. (“A la guerra a la guerra, al arma al arma, Sebastián valeroso venció batalla”).



El mito de Jarramplas traspasa lo local convirtiéndose en icono, es decir, en figura representativa de la Extremadura mágica.

viernes, 23 de noviembre de 2012

“Renacer canta y baila la Navidad en Extremadura”



Con sus actividades y actuaciones, la Asociación Folklórica “Renacer” de Badajoz, contribuye al aroma cultural navideño que impregna la ciudad en adviento. En esta época en la que nuestros sentidos son sobre estimulados con una iconografía navideña, donde en ocasiones lo simbólico y alegórico entierran lo simbolizado (nos quedamos con el significante y nos metemos en el bolsillo el significado), no debemos olvidar  el sentido, la profunda interpretación y verdadero significado que ha de evocarnos todas las imágenes, fragancias, melodías y sensaciones que en adviento y navidad nos estimulan y alientan, en ocasiones hacia la alegría desenfrenada, en ocasiones hacia el sentimentalismo y la introspección. Por tal motivo y para no perder el sentido, “Renacer” como asociación cultural, colabora todos los años en una misa de adviento, animando litúrgicamente la celebración con villancicos y canciones extremeñas, recogiendo las ofrendas recibidas, para destinarlas a los más necesitados. Igualmente y en el mismo sentido colabora en otros actos de carácter benéfico. En la gala “Renacer canta y baila la Navidad”, donde participan antiguos componentes del grupo, se hace un despliegue del rico y variado vestuario tradicional de Extremadura, interpretando los bailes más populares de la región, y reinterpretando conocidos villancicos. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Barroselas, Viana do Castelo, Oporto



En el norte de Portugal, fundamentalmente rural, en la provincia de Minho, profundamente arraigada en la tradición, nos acoge, a los componentes de la Asociación Folklórica “Renacer” de Badajoz,  la pequeña villa de Barroselas, freguesía  de Viana do Castelo,  situada en el fértil valle del río Neiva, dónde las raíces de la labor artesanal de cerero (fabricación de velas de cera), activa hasta hace pocos años,  fue lanzada por gallegos asentados en la zona en el siglo pasado, huyendo posiblemente de la represión y la guerra.


Concretamente nos acoge el Grupo Folclórico San Pablo, fundado en 1970 a la sombra de la espiritualidad de los misioneros pasionistas, allí establecidos desde los años treinta del siglo XX y donde construyeron un seminario, en cuyas instalaciones nos hospedaron. Y es que el Grupo Folclórico San Pablo de Barroselas colabora en el Festival Folclórico Internacional Alto Minho, organizado por el grupo de Viana de Castelo, y cuya XVI edición ha contado, además de Portugal, con grupos de Alemania, Perú, Antigua y Barbuda, Indonesia, Grecia, Argentina y España.


Viana do Castelo es una elegante y tranquila villa situada en un hermoso paisaje formado por el estuario del río Lima en su desembocadura. Cuenta con majestuosos edificios reflejo de la antigua riqueza de la ciudad obtenida del comercio con Europa y Brasil que sirvió para la construcción de mansiones de estilos manuelino, renacentista y barroco. Es agradable recorrer a pie las serpenteantes calles y las recoletas plazas del centro de la ciudad. Pero sobre todo, Viana do Castelo es una ciudad moderna, culturalmente viva, con un patrimonio etnográfico notable, que a pesar del turismo sigue manteniendo muy arraigadas sus tradiciones.


Es Oporto, la población más importante del Norte de Portugal, segunda ciudad del país, situada  en las colinas de Penaventosa, sobre el Duero, constituyendo su encanto las empinadas y pintorescas callejas medievales, formadas por vetustas y apretadas casas, que descienden tortuosas hasta la orilla del río. Ya en el siglo IX a. C. mercaderes fenicios llegaron hasta el estuario del Duero para comerciar. Los romanos establecieron los asentamientos de Portus y Cale a ambos lados del río, cuyos nombres se unieron para formar Portucale, denominándose así la región comprendida entre los ríos Miño y Duero, origen del reino de Portugal. 


viernes, 4 de mayo de 2012

Pabellón de autopsias del antiguo Hospital Militar de Badajoz


Curiosidad morbosa o interés por las historias de la historia de Badajoz, motiva mi inclinación por acercarme a ese edículo, cuya silueta queda recortada formando parte de la alcazaba cuando la observamos desde el este de la ciudad, desde la barriada de San Roque. Su peculiar cubierta acampanada a cuatro aguas, de pizarra, coronada con estructura metálica o campanario rematado por una cruz, forma también parte de nuestro imaginario colectivo, a pesar de su poco o nada valor histórico y arquitectónico.

Como digo, mi curiosidad, sin adjetivos, ha motivado que en varias ocasiones haya accedido al interior del pabellón de autopsias del antiguo Hospital Militar,  a veces a través de los recovecos que conforman las galerías subterráneas que dan acceso a la Puerta del Alpéndiz, y en esta ocasión franqueando la peculiar puerta de arco geminado, cuya verja manipulada nos permite, agachándonos, la entrada al patio donde se asienta tan singular edificio de dos plantas. 


Al entrar en la planta baja, observamos en el centro, cual ara sacrificial, la marmórea mesa de autopsias con su canal de desagüe. Un sabor acre inunda mi espíritu; a tal cosa contribuye el abandono y degradación del lugar. En un esfuerzo imaginativo intento evocar la capilla sepulcral de los aftásidas, con sus túmulos y catafalcos al estilo musulmán, pues en este solar se ubicaba la rawda o panteón real. Posteriormente, tras ser conquistada la ciudad en 1230 por Afonso IX, en agradecimiento a su inestimable ayuda en la toma de Badajoz, la Orden de Alcántara recibe una encomienda denominada Casas de Calatrava, con sus casas, parroquia y feligresía dentro de la alcazaba, situándose las casas de la encomienda en este antiguo pabellón de autopsias, y a sus pies la iglesia de Santa María de Calatrava o de los Freyles.

Subo a la nave superior y un viejo colchón me impide la entrada a este segundo piso de tan peculiar dúplex en cuyo interior mal-debe-vivir una conocida mendiga venida desde Portugal hace ya unos años. Con sus gritos intenta ahuyentar a los curiosos como yo, y lo consigue. No quiero adentrarme en la intimidad de la que es su morada.

Este es el pasado y el presente del antiguo pabellón de autopsias del antiguo Hospital Militar, pero ¿cuál será su futuro? En pleno debate sobre el derribo de algunas instalaciones de la Facultad de Biblioteconomía y con las obras de restauración de las murallas en marcha, a mí me desvela este modesto edificio cuya silueta está tan grabada en la retina de los pacenses.   




miércoles, 29 de febrero de 2012

Carnavales en La Jara Cacereña: Corrida de Gallos y Carnaval de Ánimas

Dos formas muy diferentes de vivir y celebrar el carnaval tradicional en dos localidades de la comarca de La Jara cacereña, luchan por sobrevivir en medio de los rápidos cambios de nuestra sociedad actual, adaptándose los antiguos rituales a las nuevas formas de pensamiento social.



Domingo de Gallos en Peraleda de San Román

El momento que no hace mucho se tenía para marcar el paso de la edad infantil a la edad adulta era el ser llamado a cumplir con el servicio militar obligatorio, “la mili”, por los denominados quintos (en alusión al sorteo que desde Juan II de Castilla se realizaba para que una quinta parte de la población mayor de edad sirviera en el ejército). Actualmente quintos y “quintas”, mozos y mozas que cumplen la mayoría de edad en el mismo año, van festejando en diversos momentos y de múltiples formas este acontecimiento que les iguala y les une, el haber nacido el mismo año y haber tenido las mimas experiencias vitales. Este acontecimiento se manifiesta a través de los diversos ritos de paso. Uno de ellos es la corrida de gallos que, adaptada a los nuevos tiempos, se sigue celebrando cada domingo de carnaval en Peraleda de San Román.

Los caballos son engalanados con esquilas, coloridas mantas y flores de papel. Los corredores también se visten de manera especial, con camisa blanca y chaleco. En esta ocasión gallos y cintas se correrán el mismo día por los mismos corredores. Tradicionalmente las cintas servían de preparatorio para la corrida de gallos y eran corridas por los “pre-quintos” el martes de carnestolendas. Montado a caballo el corredor, para conseguir la cinta, ha de introducir un lápiz por una argolla cosida a la cinta; ésta es enrollada a un carrete que insertado a una cuerda es colocada a una altura adecuada. El gallo, hoy en día ya muerto, es atado a la cuerda por las patas, boca abajo, y el corredor con la mano ha de arrancarle la cabeza. Los que hayan presenciado tal acontecimiento pueden asegurar que arrancar con la mano la cabeza a un gallo no es tarea fácil y mucho menos haciendo equilibrio sobre la montura con una sola mano agarrando las riendas. Los espectadores veteranos comentan y aseguran que antaño, con las manos encallecidas por las tareas del campo, resultaba más fácil desprender la cabeza del gallo.

El gallo en las civilizaciones antiguas ha personifica la fertilidad, virtud que se torna defecto, puesto que es un atributo del que se enorgullece y le hace ser soberbio y altivo; su virilidad le hace agresivo y lujurioso, por lo que también simboliza lo carnal (por lo que no extraña que este rito iniciático se celebre en estas fechas de carnaval). Por tal motivo, por su arrogancia, debe morir. Pero su sacrificio no será en balde. Los corredores, cuyas manos se llenan de la sangre del animal y cuya carne después se comerán en una fiesta, se contaminarán de las cualidades y vicios del gallo (lo que Frazer denominó como magia simpatética contaminante en “La Rama Dorada), estableciéndose entre víctima y verdugo una relación secreta en la distancia. Los quintos que corriendo gallos han demostrado sus cualidades de masculinidad ya están preparados para salir de la casa de sus padres, para valerse por sí mismo, para luchar y pelear en la vida, lucha simbolizada en el ejército, en la mili, donde terminaban de “hacerse hombre”.



Carnaval de Ánimas en Villar del Pedroso

No hace falta que hagamos un gran esfuerzo de extrañamiento para que, al observar el carnaval de Villar del Pedroso, éste nos sorprenda. Y nos sorprende porque el carnaval de Villar del Pedroso no comparte las características de un carnaval tipo, sino todo lo contrario. En Villar del Pedroso el carnaval no es profano sino religioso, de hecho está dedicado a las ánimas, a los antepasados difuntos; no es anárquico sino que está muy jerarquizado, hasta el punto de utilizar un vocabulario militar para los distintos actores , la soldadesca, portando algunos de ellos picas y alabardas; no es bullicioso, sino silencioso, silencio roto por los rítmicos golpes de tambor y las salvas de escopeta que paradójicamente contribuyen al recogimiento; no es un carnaval grotesco, sino elegante, coadyuvando a tal fin el atuendo de los participantes, en el que predomina un color por día, otra nota que le aleja del carnaval tipo multicolorido; no es desordenado ni disoluto, sino reglado y austero, no es espontáneo ni informal, sino solemne y ceremonioso; es un carnaval cristianizado que hasta los elementos más paganos como ese tótem que es el Ramo de Ánimas, adornado de pan y ramos de olivo, es sacralizado, bendecido y coronado con un “viva la fe”.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Propiedad intelectual, propiedad moral

Los derechos de autor sobre una obra le corresponden a su autor o autora por el simple hecho de haberla creado. La obra se protege desde el momento en que se crea sin que sea necesario ningún tipo de registro especial, aunque en la práctica es recomendable, para una mejor protección de la obra, inscribirla en el Registro de la Propiedad Intelectual.

Refiere el artículo 128 de la Ley de Protección Intelectual (Título V Protección de las meras fotografías) que “quien realice una fotografía u otra reproducción obtenida por procedimiento análogo a aquélla, cuando ni una ni otra tengan el carácter de obras protegidas en el Libro I, goza del derecho exclusivo de autorizar su reproducción, distribución y comunicación pública, en los mismos términos reconocidos en la presente Ley a los autores de obras fotográficas”.

Y es que, aparte de unos derechos de carácter patrimonial, como por ejemplo los relacionados con la explotación de las obras, existen unos derechos morales, derechos irrenunciables e inalienables que acompañan al autor o al artista durante toda su vida; entre ellos destaca el derecho al reconocimiento de la condición de autor de la obra.

Insisto en decir que la obra corresponde a su autor por el “simple hecho” de haberla creado y aunque sean “meras fotografías” como refiere el Título V de la LPI, legislación española claramente defensora de los derechos morales.

La publicación de las obras a través de internet responde a uno de los derechos de autor, que es el de comunicación pública en su modalidad de puesta a disposición del artículo 20 de la LPI. Esto quiere decir que el autor está ejerciendo su derecho a poner su obra en internet; pero por supuesto, no está renunciando a todo lo demás, y menos al derecho irrenunciable de la autoría. Por ello, al utilizar las imágenes de una web o blog, máxime cuando muchas de ellas tienen un claro carácter artístico, o mera pretensión, hay que solicitar permiso para usarla.

Muchas son las personas que para ilustrar su espacio en la red o para realizar presentaciones utilizan imágenes de otros sin pedirles permiso y sin determinar la autoría. También los estudiantes en sus trabajos se benefician de estos recursos. A estos hay que educarlos en ese sentido: pedir permiso, determinar la autoría de las obras y completar sus trabajos con la bibliografía y en la actualidad con la webgrafía, valga el neologísmo. Sus obras ganarán en rigor, calidad y honestidad.

Pero lo que más me sorprende es que artistas, cantantes, escritores, diseñadores gráficos… miembros de colectivos tan sensibilizados con este tema y que con todo derecho luchan por la defensa de la propiedad intelectual, sobre todo por sus derechos patrimoniales, no respeten los derechos morales de otros y utilicen sin ningún pudor obras que no son suyas para ilustrar las propias, sin el requerimiento del autor, tan fácil hoy en día gracias a las redes sociales, y sin hacer constar la autoría, ese derecho inalienable.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Peraleda de San Román

Arquitectura Popular de Peraleda de San Román


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Cancho de Peña Castillo


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jueves, 10 de noviembre de 2011

Sombras en Monfragüe, sombras de Monfragüe


"En Extremadura, al borde de la honda zanja que sirve de cauce al caudaloso Tajo, sobre el alto picacho de abrupta sierra, alza su mole impresionante y mutilada el viejo castillo cuyo nombre cristalizó en el actual Monfragüe. Tuvo aquí su sede una antigua y fugaz Orden de Caballería, nacida en las santas tierras de Palestina, al conjuro de a fe sublime de los Cruzados. El Conde de Sarriá, Don Rodrigo, fue Maestre de la Milicia formada por él, que se puso bajo el especial patrocinio de la Santísima Virgen, y que fue denominada Orden de Santa María de Monte Gaudio –Monte del Gozo- en el cual construyóse una capilla dedicada a la celestial Patrona, en la que se dio culto a una tallada imagen de estilo bizantino. El castillo de Monte Gaudio fue uno de los conquistados por el gran Saladino. Don Rodrigo y sus caballeros tuvieron que huir, para no caer en manos de los del Islam, llevando consigo la imagen de su Virgen Patrona. En 1173 volvía a renacer en tierras extremeñas la Milicia nacida en Oriente, que se empezó a denominar, de manera indistinta, Orden de Monte Gaudio o de Monfragüe. El castillo de Monfragüe, perteneciente a la desaparecida Orden de Santiago, se dio a don Rodrigo, para que fuese la casa matriz del nuevo instituto. En la capilla que habían construido los santiagueses dentro de la fortaleza fue colocada la imagen de la Santísima Virgen que el conde de Sarriá trajera de Palestina. Esta imagen y el pequeño templo han resistido los embates de los siglos y de los hombres, continuando con culto” (Entresacado de “La desaparecida Orden de Caballeros de Monfragüe” de Miguel Muñoz de San Pedro).



La expresividad ampulosa y ornamental con que el Conde de Canilleros nos describe la historia de Monfragüe en idealista estilo modernista, contrasta con el descarnado realismo al que uno se enfrenta cuando hoy en día se visita el parque que parece estar en continua romería. Naturaleza humanizada, humanidad en la naturaleza, ¿constituyen un oxímoron? Procuramos abstraernos del gentío y disfrutar sin dejar huella, sólo sombras; eso sí, onda huella deja Monfragüe en nuestro espíritu ansioso de naturaleza (¿se me estará pegando el estilo literario del Conde de Canilleros?), pero sobre todo, onda huella deja en nuestra cámara, claro.

Dos leyendas sobre Monfragüe nos refiere el Conde de Canilleros: “Cuenta una de ellas que la hija única de un Kaid de la fortaleza, llamada Noaima, causó la perdición de su linaje y fue maldita por su progenitor, a causa de haberse enamorado de un cristiano. Desde entonces su espíritu dicen que vaga de noche por aquellos contornos y se sienta a llorar en el que aún se denomina Cancho de la Mora, en la cumbre del monte, rodando sus lágrimas hasta el profundo Tajo”.


La otra se refiere a la princesa Zaida, enamorada de Alfonso VI, que huyó de Toledo en una pequeña barca cuando el rey sitiaba la ciudad, para no ser víctima de los de su raza que la creían traidora. Con grave peligro llegó a la portilla de Monfragüe donde naufragó, salvándose milagrosamente la dama.


Una leyenda más reciente da nombre al mirador de la portilla del Tajo que discurre abriéndose paso entre las sierras de la Corchuela y Santa Catalina, para explicar a través del mito, los crestones de cuarcita armoricana que constituyen uno de los puntos más visitados del parque, siendo el roquedo más emblemático Peña Falcón, en alusión a las rapaces que en él anidan. Se trata de la leyenda del Salto del Gitano. Éste, tras huir de la Guardia Civil, da un salto tan prodigioso que salvó la distancia de las dos orillas del Tajo, quedando a uno de los guardias civiles petrificado. Leyenda de origen salamantino adoptada y adaptada al caso extremeño ante la visualización de la peña cuya silueta recuerda el perfil de un guardia civil tocado con tradicional tricornio.


martes, 20 de septiembre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Festas do Povo: Campomayor, bajo un palio de flores


La calle. En ocasiones, al penetrar por las estrechas callejuelas empedradas de algunos pueblos, nos invade la sensación de estar profanando la privacidad de los vecinos, sensación que se acrecenta cuando la calle no tiene salida: la frontera entre espacio público y espacio privado se desvanece en la monotonía de la vida rural y a ello contribuye la participación de los lugareños en la calle, con actividades como su limpieza, tender la ropa, lavarla en las pilas que en ocasiones se encuentran fuera de la casa, adornar la calle con macetas, o sacar la silla para departir con los rayanos o simplemente para ver pasar el tiempo. Así nos sentimos en las calles de los pueblos del Alentejo que son ya zaguanes de las viviendas donde los visitantes se sienten obligados hacia los moradores convertidos en inesperados y humildes anfitriones.


La fiesta. Pero si algo trastoca e invierte los conceptos de lugar público/lugar privado, es la fiesta, que rompe con la cotidianidad durante el espacio de tiempo festivo. En el período festivo, la gente invade la calle, la privatiza, y lo que normalmente no está permitido hacer en un lugar público, se tolera y se festeja.


La fiesta en la calle. Campomayor celebra las Festas do Povo que no festejaban desde 2004. Y es que su realización sólo depende de la voluntad de sus gentes, aunque los pacenses, asiduos desde antaño de las fiestas rayanas, ya estábamos acostumbrados a que se celebraran cada cuatro años. Esperamos que no pasen otros siete hasta poder disfrutarlas de nuevo. Los vecinos cubren con un palio de flores sus calles que toman y hacen suyas, y en empinadas y estrechas callejuelas sacan sus sillas y tableros para compartir, en la calle, algo más que mesa y mantel, y es que la comensalidad es otra característica fundamental de la fiesta. Se privatiza la calle y sin embargo nunca sino en la fiesta ha estado más llena de público. Los visitantes abarrotan las calles de Campomayor que son recibidos bajo palio, con mucho afecto y la consideración tan propia del carácter luso; bajo un palio de coloridas flores de papel.

viernes, 26 de agosto de 2011

lunes, 22 de agosto de 2011

Jaszbereny: Csángó Festival

Los Csango son un grupo étnico de origen húngaro que a partir del siglo XIII se fueron asentando en la Moldavia rumana; Se trata de una de las más enigmáticas minorías de Europa -una reliquia de la Edad Media- que ha conservado métodos tradicionales de agricultura, creencias y mitología, así como el más arcaico dialecto del idioma húngaro, hablada actualmente por unas trece mil personas, principalmente en Moldavia y Rumanía. La religión e Iglesia Católica han sido factores de cohesión para sus comunidades que durante siglos han conservado su independencia de los rumanos ortodoxos de Moldavia, a pesar de la discriminación a que han sido sometidos y de los intentos de asimilación rumana. En 2001 la Comisión Permanente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa declaró que los Csango de Moldavia hablan una variación temprana de la lengua húngara y han conservado tradiciones antiguas, un arte folklórico y una cultura popular diversa de valor y significado especial para Europa.


A partir de 1998 comienza en Hungría un proceso de popularización de la cultura Csango, estableciendo el gobierno un departamento de minorías húngaras del extranjero en el ministerio de cultura que financiaría festivales de música y folklore csango, para dar a conocer la cultura de dicha etnia, que si bien quedó marginada del proceso de construcción de la nación húngara, paradójicamente simbolizan los orígenes de la identidad nacional de Hungría.

En este marco favorable por parte de Hungría a la cultura Csango, se celebra desde 1990 en Jaszbereny, hermosa ciudad próxima a Budapest, el Csángó Festival, uno de los festivales folklóricos más populares de Europa Central, organizado por el grupo folklórico Jászság, festival que cuenta entre otras actividades con una espléndida feria de artesanía y espectáculos de música folk y de danzas folklóricas de diferentes países. En este festival denominado de las minorías, y al que están invitados representantes de todas las comunidades Csango, en su XXI edición, ha participado la Asociación Folklórica “Renacer” de Badajoz.


jueves, 9 de junio de 2011

Cristo de la Misericordia de Valverde de Leganés (II)

El Santísimo Cristo de la Misericordia de Valverde de Leganés ya descansa en su ermita, a la que siempre ha estado vinculado. Se trata de una modesta edificación del siglo XVI que sustituyó a otra del siglo XIII. En su fachada a dos aguas destaca su puerta adintelada; una inscripción nos da la bienvenida con el salmo 32. En su exterior también sobresale una torrecilla metálica que soporta la campana. Su interior consta de una nave con bóveda de cañón, para los fieles, separada por rejería de la cabecera, presbiterio y altar, con bóveda de crucería, presidido por el Cristo y custodiado éste por Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de la Soledad, hermosas tallas de gran valor artístico que procesionan en Semana Santa por las calles de Valverde. A decir de Agustín Fernández Caballero (“Tras las huellas de un pueblo”) desde muy antiguo existió la Hermandad de la Vera Cruz y Santo Hospital de la Misericordia. La ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia era la del Hospital de Sangre, recinto que se fundó anexo (hoy de propiedad particular utilizado como vivienda), y que en tiempo de contienda durante las guerras con Portugal recibía a los heridos (recordemos la situación estratégica de Valverde como villa fronteriza antes de la incorporación de Olivenza a la Corona española en 1801).


La obra de restauración del Cristo de la Misericordia, fue encargada con gran acierto por la hermandad a la restauradora gaditana Pilar Morillo Pérez, licenciada en Bellas Artes, que gracias a su perspicacia y tras vislumbrar que se trataba de una obra de imaginería ligera, no dudó en contar con la colaboración de Pablo Amador Marrero, investigador asociado al Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de Méjico, considerado uno de los mayores especialistas en imágenes construidas con caña de maíz. Un buen tándem que uniría restauración e investigación. Ambos visitaron Valverde de Leganés y en interesante conferencia dada en la Casa de la Cultura, nos explicarían tanto las características de la escultura ligera mexicana del siglo XVI como el proceso restaturador llevado a cabo en la imagen del querido Cristo valverdeño.


Imagen ligera constituida de materiales blandos donde se llegan a distinguir cañuela de maíz, diferentes tipos de papel (incluidos fragmentos de códices novohispanos: documentación pictográfica reciclada), tejidos, maderas (alma interior de los bazos) y maderas blandas como la de colorín (manos y pies). Sus particulares cualidades de ligereza son herederas de la producción escultórica española denominada comúnmente como papelones. Algunos elementos de su estética son relacionables con la imaginería tardogótica, muy próximo a lo medieval –especialmente en la cabeza y torso- . Las carnaciones corresponden con una intervención realizada posiblemente en el siglo XVII, mientras que del original apenas subyacen algunos restos en el paño de pureza.

El imprescindible conocimiento intrínseco de los materiales, tanto originales como añadidos, y el estado de conservación integral de la obra, requirió de un cuidado estudio científico interdisciplinario en el que se emplearon Rayos X, diferentes tipos de microscopía, entre ellas la Electrónica de barrido, cromatografías, identificación de fibras de soporte, videoscopia, etc.

Como resultado se constata el sistema de moldes utilizada para su ejecución de matriz primigenia, la cual se compone de dos partes principales, delantera y trasera, formada por pliegues de papel amate (indígena), cosido de las hormas, superposición de pasta de caña de maíz, caña descortezada, papel y pasta de madera, todo ello modelado. Es destacable la aparición de pliegos de papel correspondiente a la reutilización de documentos pictográficos a modo de dibujos (códices de época colonial). De igual forma se constató que la policromía que contemplamos es del siglo XVII, no conservándose material pictórico original en proporción necesaria para su recuperación, aunque sí lo suficiente para establecer un somero acercamiento a los modelos y formas desplegadas en dichos trabajos.

Su evaluación y análisis interdisciplinario ha servido para establecer las pautas de filiación de un hipotético taller que se ha dado en llamar del Maestro de los Crucificados de la Vía de la Plata, ya que tiene otros referentes cercanos en imágenes homónimas.



El Cristo de la Misericordia es un tesoro, arca depositaria de la espiritualidad de un pueblo, cofre que ha guardado y unido en su interior parte de la historia de América y de Extremadura y que ha conferido de universalidad a la villa de Valverde de Leganés.

lunes, 9 de mayo de 2011

Cristo de la Misericordia de Valverde de Leganés

Nuestra identidad, personal o comunal, la basamos en aspectos que nos singularizan, aspectos que permiten reconocernos desde fuera, aspectos que ayudan al discernimiento, a percibir la diferencia. En esa búsqueda de nuestra propia identidad que nos da seguridad, seguridad de pertenencia, hoy en día, una misma persona puede tener múltiples identidades, e incluso éstas, en la actualidad pueden fundamentarse en imperfecciones, que serán motivo no de turbación, sino de orgullo, siempre y cuando contribuyan a lo idiosincrásico y sirva de aglutinante para el grupo partícipe de tal o cual irregularidad. También, un hecho o acontecimiento singular, algo que se tiene como propio y de lo que los demás carecen, se convierte en símbolo de identidad, en icono o imagen de determinado grupo o localidad.




La localidad de Valverde de Leganés (Badajoz) cuenta con dos iconos que lo representan y que a su vez son epicentro de la vida espiritual del pueblo, reflejo de su piedad más profunda y manifestación de la religiosidad popular.

La Iglesia parroquial de San Bartolomé fue proyectada en el primer tercio del siglo XVI para ser una construcción de grandes proporciones, con planta de cruz latina y bóveda de crucería; pero la obra no se terminó como fue concebida, sino de forma más sencilla, aprovechándose como nave principal lo que iba a ser uno de los brazos de la cruz latina. Esta circunstancia histórica determina la peculiaridad del templo, cuyo aspecto a medio construir le confiere singular atractivo.





Tal vez para ese proyectado templo de grandes proporciones se encargó a Méjico un peculiar Cristo, de proporciones mayor al natural y con cabeza y brazos desproporcionados, con el fin de ser visto desde abajo, de tal manera que la perspectiva corrija el escorzo, y así las proporciones nos resulten armoniosas. O tal vez el fin del encargo de la singular cruz se debió para su uso devocional, en aquella época soportada por un único hermano, y es que la distingue su ligereza, al ser realizada con pasta de caña de maíz. Actualmente descansa en Iglesia Parroquial a la espera de que se arregle su ermita.


El Santísimo Cristo de la Misericordia, representado ya muerto, con los ojos cerrados y con ligero color cianótico, (cuya fiesta se celebra el 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz), que ha llegado hasta nuestro días después de 400 años, gracias a la devoción ininterrumpida que por Él siente el pueblo de Valverde de Leganés, ha resultado ser una joya del arte novohispano del siglo XVI, fruto del sincretismo de la iconografía religiosa tardomedieval europea y las técnicas y materiales prehispánicas, así como de su imaginario, ya que teniendo la creencia de que Dios debía tener la piel blanca, así lo representaban, aunque no es así como después de cuatro siglos ha llegado hasta nuestros días. Una estupenda obra de investigación y restauración devuelve a Valverde el Cristo de la devoción pero también nos descubre la obra de arte, abriendo camino a la investigación de esa parte de nuestra historia. Gracias a los hermanos de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia de Valverde de Leganés por sus desvelos.

http://www.esteticas.unam.mx/exposiciones/imagen_recuperada